Entradas destacadas

Esa inteligencia inquieta


Desde que recuerdo he tenido el instinto de comunicarme, a través de la palabra escrita, de imágenes propias, de imágenes de otros, transformando ideas en proyectos que pudieran llegar a las personas de forma sencilla.

Comunicarnos es algo propio del ser humano, porque desde nuestros comienzos como especie, hemos tenido la necesidad y el instinto de hacerlo. Quizás porque somos seres sociales y necesitamos que nos comprendan y empaticen con nosotros para poder ser, de verdad, seres saludables, mental e intelectualmente hablando.

En los albores de nuestro surgimiento como especie, el hombre se comunicaba mediante gruñidos, pero no le parecía suficiente, necesitaba plasmar sus pensamientos, anhelos y miedos, pintando en las paredes de su morada más oculta, probablemente para hablarle al universo o a los dioses. Si lo hizo, hablar a los dioses me refiero, no lo sabemos, pero dejó su sistema de comunicación para que siglos después, nosotros recibiéramos su mensaje.

Es fantástico ver como el Arte ha seguido evolucionando a lo largo de la historia de la humanidad, en su parte técnica, pero perdura como en sus comienzos como medio de expresión y comunicación sin medida, una comunicación que traspasa las barreras del tiempo.